
Tras el boom de los años 60 y 70, el uso de papel pintado cayó en declive dando paso a las paredes monocolor (sin discriminar, con mayor o menor fortuna, ningún tono). Pero en los últimos años, este recurso ha recuperado su hegemonía y vuelve a inundar diseños. Habitaciones, bibliotecas, salones, cocinas, baños… y hasta los techos se visten de nuevo con diseños de todo tipo. Hablamos de ello con el interiorista Fabián Ñíguez. Leer


