
A los 78 años, el autor de Bartleby y compañía y París no se acaba nunca recibe el reconocimiento a una trayectoria que ha cambiado nuestra manera de leer novelas. Antes fue un joven que quiso parecerse a Hemingway, escribió su primera novela durante la mili y vivió en una buhardilla alquilada por Marguerite Duras. También es el hombre que convirtió a los escritores que callan en protagonistas, se inventó sociedades secretas y sigue encontrando en la literatura una forma de divertirse. Esta es su historia. Leer


