El verano en que la moda dejó de «pedirle prestada la camisa al novio» para empezar a reinvidicar una propia que, como mucho, estamos dispuestas a compartir

Con el anuncio de la adquisición de Charvet, Chanel pasaba de robarle las camisas a su amante Boy Capel a ser propietaria de la tienda que las confeccionaba. Y en un movimiento paralelo, la moda ha dejado de mirar con envidia la «camisa masculina« para reclamar cada vez más una silueta y fórmulas propias que, si acaso, podamos compartir. Leer

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