Ya lo decía Séneca, filósofo: «Ningún viento es favorable para quien no sabe a qué puerto se dirige». ¿Y si el problema no fuera todo lo que haces, sino no saber hacia dónde vas?

«Ningún viento es favorable para quien no sabe a qué puerto se dirige», dijo el filósofo. La psicóloga Cristina Acebedo explica que muchas personas no están cansadas por hacer demasiado, sino por vivir sin una dirección clara. Tener más opciones que nunca también puede dificultar encontrar el propio rumbo. Leer

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