
En una luminosa mañana madrileña de velazqueño cielo azul, 21 salvas de cañón recibieron al Papa en la explanada del Patio de Armas del Palacio Real. Allí le esperaban, sonrientes, los Reyes y sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, con los que se quedaron charlando en un encuentro privado con otras autoridades en la sala Gasparini del Palacio Real. Miles de personas aguardaban en las inmediaciones la llegada del Pontífice. Leer


