
Hay momentos del año que invitan a la pausa sin necesidad de proponérselo. La Semana Santa es uno de ellos. No importa si el plan es viajar, quedarse en la ciudad o simplemente bajar el ritmo: hay algo en estos días —la luz más larga, el silencio intermitente, la sensación de paréntesis— que pide otro tipo de lectura. Leer


