
Durante mucho tiempo se creyó que la longevidad estaba determinada casi exclusivamente por la genética. Sin embargo, la investigación científica en envejecimiento está cambiando esa idea. Cada vez más estudios demuestran que los hábitos cotidianos, desde cómo dormimos hasta cómo gestionamos el estrés, influyen de forma decisiva en cómo envejecemos y en los años de vida saludable que podemos alcanzar. Leer


