La primera colección de Meryll Rogge para Marni es tan original y divertida como ponible y práctica y esa es una combinación muy difícil de conseguir

La diseñadora belga debutaba en la casa italiana alejada del ruido mediático que ha rodeado otros debuts como el de Anderson en Dior, Blazy en Chanel o Chiuri en Fendi. Con una colección brillante y algo extraña, Meryll Rogge partió de los elementos clásicos de Marni —como el estampado de lunares— para darles un giro vanguardista —al tomar la forma de lentejuelas gigantes— y logró una composición con tanta personalidad como aceptación entre la crítica. Leer

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