
Primero nos vendieron la moto de una vida apretada en tareas y ahora que vamos de un lado a otro intentando llegar a todo, resulta que hay que desacelerar como si fuera tan fácil como dar al botón de apagado. Y no lo es. Leer

Primero nos vendieron la moto de una vida apretada en tareas y ahora que vamos de un lado a otro intentando llegar a todo, resulta que hay que desacelerar como si fuera tan fácil como dar al botón de apagado. Y no lo es. Leer