
Las canas de la Reina Letizia no han aparecido de repente: estaban ahí. Lo que ha cambiado es cómo las muestra. Un simple gesto (la raya, el corte, el movimiento) puede transformar el gris en un foco de luz que suaviza facciones y aporta carácter. Porque bien integradas, las canas no apagan: iluminan y sofistican cualquier rostro. Leer


