
Si sientes que, a partir de haber cumplido 40, tu piel se altera más, duermes peor y el cansancio se instala sin motivo aparente, puede que no sea casualidad. El cortisol, esa hormona diseñada para ayudarte a sobrevivir, puede estar trabajando en tu contra cuando el estrés se vuelve crónico. Entender su impacto es el primer paso para recuperar equilibrio y energía. Leer


