
Leer más no tiene que ver con disponer de tiempo libre, sino con aprender a habitar el tiempo de otra manera. En una vida atravesada por estímulos constantes, pantallas encendidas y agendas saturadas, la lectura puede volver a ser un gesto cotidiano, íntimo y profundamente placentero. No como una obligación cultural ni como un propósito que se abandona en febrero, sino como un hábito que se integra con naturalidad en la vida real, tal y como es. Leer


