
A partir de los 50 años disminuye la producción de colágeno y elastina, se ralentiza la renovación celular y la piel pierde capacidad de reparación. Esto se traduce en flacidez, arrugas más profundas, pérdida de densidad, poros más visibles, mayor sequedad y una tez más apagada. Una dermatóloga nos dice cómo cuidar la piel madura en esta década. Leer


