
Lo más difícil de incorporar un nuevo hábito es empezar. Pero cuando este comienza a desarrollarse, el cerebro se relaja y lo automatiza, por lo que cada día cuesta menos hacerlo. Y la ciencia nos acompaña, porque aporta los argumentos de por qué conviene hacer pequeños cambios en nuestra vida cotidiana para vivir con más salud y durante más tiempo. Leer


