
A partir de los 50, es habitual que el cabello experimente cambios en su grosor, textura o densidad. Elegir bien la longitud y la forma del corte puede ayudar a que la melena parezca más abundante sin recurrir a un cambio radical. El secreto está en cómo se trabajan las puntas, las capas y el volumen, según explican los peluqueros. Leer


