
La memoria cotidiana depende de la atención y se satura con facilidad; los recuerdos cargados de emoción pueden acompañarnos durante décadas. Una socióloga y dos expertos en neurociencia y psicología explican por qué el cerebro guarda algunas conversaciones como si hubieran ocurrido ayer y deja escapar datos como dónde has dejado las llaves. Leer


