
Entrar en las oficinas de Eisenberg (marca que Douglas trae a España en exclusiva) en Mónaco es lo más parecido a visitar una galería de arte contemporáneo, en cuyos pasillos cuelgan hasta piezas de Salvador Dalí. Allí te reciben con abrazos de oso y te cuentan su historia con calma, sabedores de que la narrativa bajo el éxito de esta empresa familiar y totalmente independiente, podría ser obra del mejor guionista de Netflix. Leer


