
Cuando le preguntaban a Eleanor Roosevelt por el secreto de la felicidad, jamás contestaba usando términos como placer, éxito o reconocimiento. En su lugar, los conceptos que se repetían siempre eran: propósito, integridad y conexión. Leer

Cuando le preguntaban a Eleanor Roosevelt por el secreto de la felicidad, jamás contestaba usando términos como placer, éxito o reconocimiento. En su lugar, los conceptos que se repetían siempre eran: propósito, integridad y conexión. Leer