
El estrés diario también debilita la piel. Cuando se prolonga en el tiempo, altera la barrera cutánea, su principal sistema de defensa, y favorece la sensibilidad, las rojeces y la tirantez. La doctora Roser Segovia, experta en cosmética molecular, explica cómo saber si tienes la barrera alterada y qué activos y hábitos ayudan a repararla. Leer


