
Si todo el mundo dice que Hamnet va a arrasar en los Premios Oscar 2026 es porque lo merece. Y no sólo por la brillante interpretación de Jessie Buckley, cuya agonía se te agarra al pecho como el peor de los resfriados. Ni siquiera por el llanto incontrolable y catártico que provoca, sino porque nunca el miedo a la pérdida, del amor o de la vida de un ser querido, estuvo tan bien narrado. Leer


