
Vestir de rojo es toda una declaración de intenciones. Un color que asalta los sentidos y despierta pasiones. Es sinónimo de glamour, poder y osadía. Y a la vez es el color de la Navidad, así que no se nos ocurre mejor momento para establecer su manual de uso. Primer mandamiento: si vas a ponerte un vestido rojo que sea con total convicción, no vale titubear. Leer


